Sueños IX
Esto no es exactamente un sueño, más bien una visión que tuve durante una meditación guiada.
Me vi dentro de un paisaje, pero no era mi entorno habitual, era un paisaje nuevo, más árido y lejano. No había muchos árboles, el monte estaba cubierto de pequeños arbustos y jaras. En medio del paisaje empecé a ver una figura, era grande y rosada como un edificio en la montaña. Me fui acercando con una sensación extraña. No estaba sola, alguien me observaba al acercarme con una mirada conocida pero poco familiar. La figura rosada cobró forma ante mí y pude descubrir que era mi corazón latiendo enorme y solo en medio del paisaje. Era grande y colorido, pero no como las granadas del campo que son rojas, este tenía el color rosa de las hortensias en flor. Me apeteció entrar para ver que me encontraba, pensé que sería fácil, pero la puerta de mi corazón al parecer era muy pequeña. Volví a notar que alguien venía conmigo y estaba a mi lado. Yo lo sentía pero no lo podía ver, solo notar su presencia como una sombra oscura y cálida. Con mucho esfuerzo conseguí entrar en mi corazón por aquel pequeño agujero. Dentro solo había luz, no había paredes ni techo. Vi una mesa y junto a la mesa imágenes de mi familia y amigos, mis animales… miré al frente y encontré un espejo, me acerqué poco a poco, no veía mi reflejo, solo un espacio oscuro y dentro de él a un hombre. Estaba desnudo en actitud sexual mirándome a los ojos, invitándome a mirarle. Le miré y me gustó.
No recuerdo qué pasó, tampoco como salí de allí, solo la vuelta a la realidad con un sabor agridulce entre la incertidumbre, el miedo, el deseo y un extraño sentimiento de amor. También sentí que me había equivocado, que aquel no era mi paisaje, ni ese corazón, mi corazón y que el sueño, como todos, fue sólo un sueño.
Participante: Marta Sánchez
Técnica: acrílico y óleo sobre tabla
Tamaño: 200x200cm
Costo: $ 98,000 MN $ 5,900 USD